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sábado, 3 de diciembre de 2011

No es Goku, no es Naruto, es André

Publicado por Vanessa Cortés Peralta


El siglo XXI  es el siglo de la proximidad, de las redes sociales. Pese a que la comunicación es posible, los intercambios de conocimientos culturales con respecto al plano espiritual aún son difíciles de aceptar. Actualmente pocas personas tienen desarrollado sus dos planos, Andre Chacon es uno de ellos.



Antiguas culturas  desarrollaron su plano espiritual y corporal, crearon una forma de vida avocadas al aprendizaje, esas acciones ahora llamadas o vistas como mágicas no son más que un entrenamiento constante de la energía interna, también llamada como Ki, Chi, energía vital, entre otras.

A medida que la humanidad se desarrollaba en el plano terrestre se fue desligando del espiritual, es por esto que estos conocimientos se quedaron en algunas aldeas alejadas de la civilización. Hoy en día es difícil pero no imposible encontrar a alguien que pueda manipular energía.

André practicando
 Kung Fu antes de hacer Tai Chi.
André Chacon aplica estas técnicas desde un promedio de 12 años, la mitad de su vida. A simple vista no tiene nada fuera de lo común, es de tez blanca, cabello castaño claro, mide 1.77 cm., lo que sí despierta la atención en las personas es que diariamente entrena en el parque Gonzales Prada del distrito de Magdalena.

Desde niño afirma que tenía la capacidad de ver cosas que no todos veían, con el pasar del tiempo se fue dando cuenta que lo que veía eran espíritus. A medida que fue creciendo, se interesó en aprender artes marciales, es así que se matriculó en una escuela de Kung Fu a los 16 años.

El Kung Fu fue creado en el siglo seis antes de Cristo, por un monje Shaolin llamado Bodhidarma. De él se crearon todas las artes marciales. Pasado el tiempo, André fue adquiriendo conocimientos de otras artes marciales, llegando a practicar el Tai Chi Chuan (comúnmente conocido como Tai Chi). El origen de este arte marcial se origina en una remota aldea de China, la Aldea Chen, en la provincia de Henan. El Tai Chi Chuan es el producto de la fusión de las más importantes artes marciales con técnicas terapéuticas, respiratorias (Dao Yin y Tuna Shu) y el uso del Chi.

El entrenamiento de André consiste en hacer movimientos pausados de los brazos y piernas: coloca las piernas juntas, mantiene los brazos estirados, los levanta y los baja simultáneamente, luego separa las piernas al igual que los brazos y los mueve de izquierda a derecha siempre con las palmas hacia arriba. El movimiento constante y el uso de una buena respiración, hace llegar el oxígeno hacia la boca del estómago, zona abdominal baja, provocando el desprendimiento de su Chi hacia el exterior del cuerpo al exhalar.

Estos son ejercicios básicos para lograr el control absoluto de la energía interna. Con el Chi se pueden lograr muchísimas cosas que sirven de ayuda a la mente y el cuerpo. En el centro de las manos existe un punto llamado Laogong por el cual se emite Chi externo (Wei Chi), no todas las personas pueden verlo, pero si es bien empleada podrán sentirlo. Al aplicarlo en los puntos cardinales se produce el Chi Kung, lo que es una forma de sanación antigua, alivia el dolor o inclusive puede producir un efecto de anestesia de la zona afectada.

No es novedad que las manos alivien un dolor, de pequeños al recibir un golpe la reacción por instinto es colocar las manos a la zona afectada. Posiblemente nuestro cuerpo sepa, a un nivel diferente, que la acción de las manos alivia el dolor y todos hemos sentido la diferencia. Hoy en día existen lugares en el que se practican masajes para aliviar la tensión del cuerpo y es muy común, al igual que en China existen centros donde se practica Chi Kung con esta misma finalidad.

Como ya he mencionado André extrae su energía por medio de una buena respiración y movimientos pausados. Una vez expulsado el Chi de su cuerpo, pasa a practicar el Tai Chi marcial en donde su energía es sacada desde el centro de la mente y el cuerpo y proyectada a las partes del cuerpo que requiera ser usada.

Se puede combinar con ataques,
 como lanzar un golpe con carga eléctrica.
Lo emplea para ataque o defensa, cuando se encuentra en modo de ataque eleva la fuerza de sus golpes, multiplica su fuerza además de su rapidez. La diferencia es evidente, sus puños están envueltos por su Chi y al dar un golpe frontal el impacto generado produce más daño.
No es motivo de sorpresa que el Tai Chi Chuan esté situado entre los más altos niveles de artes marciales debido a su potencial fuerza y la sutileza de los movimientos. Así de fuerte y pasivo como el mar, una metáfora muy usada para lograr la representación de este arte marcial "el mar, que se ve muy flexible y cadencioso, cuando golpea, lo hace con una fuerza descomunal".

Una de las formas de manipulación de energía que causan más polémica y escrutinio en las personas es el uso de los elementos. Hay que tener en cuenta cuáles son los elementos básicos: aire, agua, fuego y electricidad. Es difícil de encontrar una explicación que ligue el uso de estos con el Chi, es más común encontrar información sobre este tema ligado a la kinesis; esto genera confusión en las personas, pero realmente se trata de lo mismo. Pyrokinesis es la manipulación del elemento fuego, la Hydrokinesis del agua, y, mi favorita, la Electrokinesis, también conocida como Chidori es el manejo de la energía eléctrica.

André viene practicando la manipulación de energía durante tres años y hasta ahora ha podido realizar la Electrokinesis. Entender el hecho de manipular estos elementos requiere de una mente abierta. Para empezar practica Tai Chi Chuan, luego mantiene su Chi en la palma de su mano, acto seguido lo propaga alrededor de todo su cuerpo, de ahí se concentra en adquirir del ambiente las partículas de electricidad, también es posible recepcionarla  con la ayuda de una fuente eléctrica como un enchufe.

¡No vayan a pensar que mete su mano en el enchufe!, lo que hace es acercarse y concentrarse, en atraer la energía hacia su mano. Se logran ver unos destellos de puntos blancos que se sitúan sobre la palma de su mano y alrededor de está, se ve como una honda media difusa, como si se tratase de vapor. Eso es la mezcla de su Chi con el elemento eléctrico.

Lo cual podría causar la paralización temporal de la zona afectada. Yo misma practico esta técnica al igual que André y una experiencia fallida dio como resultado la paralización de la mano de mi prima Francesca, cuando estaba intentando proporcionarle calor por medio del Chi Kung.

Otra persona que también posee un don es Vanessa Rivas, quien tiene un poder diferente, ella puede absorber la energía de las personas, una especie de Rogue de X-men, claro que no tan exagerado. Ella absorbió el Chidori de André, sin tener ningún daño físico.

El hombre inculto o sencillamente incrédulo se refiere hacia lo inexplicable con diversos términos: magia, truco, fraude, bobería; palabras aplicadas a los fenómenos que no tienen explicación <<lógica>>. Los que nos hemos educado en la religión católica fuimos enseñados a tener una fé ciega y a adoptar una cultura en la que los <<milagros>> existen, pero hoy en día sabemos que esos milagros se han producido también en otras culturas y religiones, independientemente del nombre de sus dioses o deidades.

Lima grita de noche

Publicado por Vanessa Cortés Peralta

Durante los primeros años de la república, el Jirón de la Unión resultó ser el mejor lugar para alardear el status de los limeños; sus calles tenían diversos cafés, restaurantes y tiendas de importantes joyerías, que pasear (o mejor dicho ‘jironear’) era una actividad para la clase alta; sin embargo, hoy en día ya es apta para todos.

Una frase que puede ayudar a entender la importancia del Jirón de la Unión en la sociedad limeña es la que se le atribuye a Abraham Valderomar, aunque no existe una fuente que lo afirme. ‘El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palaias Concert soy yo’.

Actualmente la tradición limeña se ha modificado: El Jirón sigue siendo sede de paseo de muchos limeños, pero ya no de la clase más selecta de Lima. Sus tiendas de ropa gritan al son de cumbia y salsa mientras el caótico tránsito del peatón se esparce entre la avenida.

Por la noche, El Jirón sigue sonando a cumbia, sin embargo, desde lo alto de un edificio unas luces causan la atracción de los transeúntes. Es la cuadra 8 de la calle de Boza, en la parte superior del Banco de Crédito del Perú, el interior de ese edificio acoge tres bares de rock: Yacana, Planeta Bar y Mirador Bar.

Primer piso – Entrada

Son las diez de la noche. En la entrada del edificio se ve a un jalador y en la puerta a un guardián, y adentro a un vendedor de cigarros. Para subir hay dos opciones: escaleras o elevador. El elevador tiene un ascensorista que más parece cobrador de combi, llama a la gente y comunica sus paradas; al ingresar dice que la primera es el Planeta Bar, por lo que doy media vuelta y subo por las escaleras.

Segundo Piso – Yacana Bar

Lo primero que salta a la vista es la larga barra llena de tragos en una repisa de pared a pared. Sus tres mozos están pendientes de todo aquel que entra. La pista vacía deja ver el color blanco de la mayólica del piso, en el cual se dibujan y desdibujan formas circulares y lineales provenientes de los proyectores de luz.

La pared es de color rojo y blanco, sin hacer alusión a la bandera nacional; a la vuelta de la barra hay un pasillo contiguo. Hay una subida con cuadros de bandas renombradas colgados en la pared.



Yacana Bar. Personas que recién
 entran prefieren ir hasta el fondo para estar tranquilos.
En ese lado hay una luz tenue. Un grupo de personas se encuentra tomando pisco con Evervest, mientras que pasa una anfitriona de risos rubios, alta gracias al taco 12 y de contextura gruesa, con unos folletos de promoción de cusqueña; la gente la mira, recibe el folleto y sigue tomando. ‘Salud’, y los vasos suenan.

El mozo se acerca, entrega la carta y espera pacientemente a que se tome una decisión. En el bar se crea una atmósfera precisa para salir del trabajo, tomar unos tragos y relajarse un rato en compañía de amigos.

Alrededor de las doce el lugar está repleto y sólo unos cuantos bailan o, por lo menos, hacen el intento. La cerveza es la favorita. La gente habla, brinda y canta en simultáneo.
Al retirase, la señorita que atiende la caja pregunta si se tiene intensión de volver, de ser así te sellan la mano.

Tercer piso: Planeta Bar

Olor a incienso y una pulsera con el nombre del bar. En la pared que conlleva a la entrada se encuentra pintada una galaxia, y en la pared que le sigue hay otro mural, uno que salta a la vista de todos los que entran: es la silueta de una mujer sin rostro y con el cuerpo desnudo que está flotando en otra galaxia, con una copa en su mano de la cual salen ramas. Sobre ella hay un nido formado de otros humanos, que unidos con forman otro mundo. Una gran ilustración que evoca la frase de Enrique Barrios, <<Cada uno vive en el universo que es capaz de imaginar>>.

Al ingresar la sensación de vacío es inmediata: las paredes son de color mostaza, en las cuales hay cuadrados de color rojo ladrillo que cuentan con dibujos de espirales sicodélicos, de un radio de aproximadamente 40 centímetros. Las apenas cinco sillas que están dentro son largos cajones de madera puestos en forma de ‘T’; en ellas se encuentran sentadas dos chicas que parecen deleitar el humo del cigarro.

Por otro lado, una pareja de cincuenta o sesenta y tantos años ha dejado dos margaritas en la mesa por irse a bailar, son la única pareja bailando, suena la canción ‘Roxanne’ de ‘The Police’ todos los presentes la cantan interrumpiendo sus conversaciones y retomándolas continuamente. En la parte posterior de los cuadros se encuentra una puerta que da la terraza, con seis sillas pegadas a las paredes y, en el fondo, dos sillones que aparentan haber estado en ese mismo sitio por años.

Son personas de entre veintiséis y treinta y algo, y están reunidos en grupos de a cinco. Pegados al balcón hay una pareja inusual, un señor que borda los cincuenta con una chica que apenas llega a los diecinueve, lo que me hizo recordar a cuando hablaba con mi padre, claro que esta situación era totalmente adversa.

Me resulta curioso que dentro del baño de hombres halla un letrero que advierta, o por lo menos intente, botar a las personas que consuman drogas, como si alguien a las 2 de la mañana, con cuatro o más botellas de cerveza en el cuerpo, se vaya a poner a leer lo que dice ahí. Otra curiosidad es que, para ir al baño de mujeres, se tiene que salir del local. Lo rescatable es que el baño tiene puerta y es limpio.

Décimo piso – Mirador Bar

Un largo pasadizo con un cuarto de guarda ropa en un extremo, y al otro la puerta de la entrada. Grande, lleno de gente, música bailable, sin mozo, sin vasos de vidrio, sin olor a incienso, sin luz tenue. Sólo hay ganas de gritar para ser escuchado, mover la cabeza y bailar.
Juntarse en grupo es el vacilón de todos. La decoración es una mezcla de todo: dibujos de dioses hindúes y cada rincón del bar está pintado con algún dibujo referido al rock o a la mitología.

Dadas las dos y pico de la mañana, dos bailarinas suben a unas plataformas situadas a los extremos de la entrada: usan pelucas de color fucsia y tienen pica pica en sus manos. El furor se desata, las botellas suenan en el piso, el olor a marihuana se intensifica, cigarrillos en el suelo, saltos y rondas. Los ventiladores no funcionan cuando más deberían de hacerlo.

La canción aún no termina y se mezcla con “Matador”. Las manos se transforman en baquetas al igual que los pies; los glowstick alumbran al compás del ánimo de cada persona. Las pantallas no proyectan los videos de las canciones, pero eso ya no importa.

La existencia de este edificio demuestra que Lima es mucho más de lo que se puede apreciar a simple vista; las personas se juntan y transforman sus calles tanto por dentro como por fuera. Si eres un trabajador que necesita relajarse con un trago y luz tenue, si eres un rockero de cincuenta, si eres de los que tienen ganas de tonear hasta perder el conocimiento y la voz…, todo lo que quieras lo encuentras en este edificio que lamentablemente o afortunadamente no tiene nombre.

¡Por qué no me dejas en paz!

Publicado por Vanessa Cortés Peralta


Varios son los casos de encuentros de tercer tipo, pero Jennyfer Sánchez viene experimentando toda una vida de sucesos paranormales en su casa, desde posesiones hasta manifestaciones durante la madrugada.


   Jennyfer Sánchez de 21 años me cuenta sobre el extraño caso que vivió junto a su familia: desde la aparición de la sombra de un hombre sentado en su cama, movimientos de  objetos, entre otros.
   Me encuentro en la parte de afuera de la casa de Jennyfer, quien vive en el distrito de Magdalena. El resto de su familia está en oposición con respecto a hablar sobre el tema así que la entrevista será desde afuera de su casa.

Jennyfer en la puerta de su casa,
 donde fue visto el hombre de negro
y fue perturbada por el sonido de su timbre.
¿Cuál es la primera cosa que recuerdas haber sentido de pequeña?

Recuerdo que antes no había luz en el pasadizo de mi casa, y mi hermano mayor, que le tenía miedo a la oscuridad, siempre me pedía que le prenda la luz del baño que estaba al fondo. Cuando iba veía que salían manos de la primera puerta, así que cerraba los ojos y pasaba pegada a la pared y corría, pero igual sentía que me jalaban y me tocaban. En el regreso igual veía las manos: pasaba corriendo y con miedo (hace una pausa, mira hacia abajo y retoma). Era bien feo; hasta ahora me sigue dando miedo pasar por ahí. Sin embargo, de esas cosas nunca dije nada y creo que sólo me pasaban a mí, porque jamás me lo comentaron.

¿Qué hay dentro de ese cuarto?

En ese cuarto hay un cráneo porque el abuelo de mi abuelita era médico. Tú sabes, todos los médicos tienen huesos, manos, esas cosas y justo hay un cráneo que está  en los pies de la cama que nadie usa: está tapado con gorritos. Y mi abuela, cuando pasa, se para en esa puerta y le dice cosas para que proteja la casa; pero a mí no me gusta porque imagínate que tienes algo de alguien, y esa persona regresará por ese algo. Yo no siento que me proteja, al contrario, siento que me asusta.

¿Otro hecho que haya sucedido en tu casa?      
                  
Los ruidos de noche. Yo siempre me despertaba a las tres o cuatro de la mañana y escuchaba ruidos que eran demasiado perturbadores y aterradores; me moría de miedo. No sabría describírtelo exactamente, pero eran algo así como si escuchara una cadena arrastrándose por piedras. ¡Me tapaba pero igual lo escuchaba! Yo duermo con mi abuelita a mi costado, y al despertar la miraba  y seguía durmiendo. A veces despertaba y decía ¡mamá, mamá! y mi abuelita reaccionaba y me decía que me calme.

¿Has tenido algún objeto extraño en tu cuarto?

Un día me regalaron una cabrita de peluche y la puse en mi cama que estaba llena de juguetes, pero con ella no podía dormir porque me daba miedo: sentía  que me miraba raro y se movía de lugar. Estaba sentada frente a mí y se caía hacia adelante; no era porque yo me movía sino porque el peluche estaba ahí adelante, y veía justo cuando se caía.

¿Tu abuela no ha sentido o visto cosas en tu cuarto?

Hace dos años mi abuelita se despertó en la madrugada y vio la sombra de un hombre de negro que tenía puesta su mano encima de mi cabeza: cerró, abrió los ojos y ya no estaba. Justo esa noche el guachimán de la cuadra dijo que estaba durmiendo y le tocaron su caseta. Se despertó y vio a un hombre que entró a mi casa vestido de negro con un sombrero del mismo color y una capa larga; pero nunca se escuchó  el cierre de la puerta ni nada y es la misma sombra que vio mi abuelita.

¿Qué es lo más reciente que ha pasado en tu casa?

En la madrugada, cuando antes había timbre, siempre empezaba a sonar repetidas veces entre las dos y las cuatro de la mañana. La primera vez todos nos despertamos y mi papá salió a ver quién era pero no había nadie; nos fuimos a dormir y justo cuando ya nos echamos todos de nuevo, otra vez tocaron. Mi mamá salió y no había nadie. Ni en la mañana ni en la noche pasó nada pero en la madrugada volvió a pasar lo mismo. De ahí cambiamos de timbre porque pensábamos que estaba malogrado, sin embargo, siempre pasaba lo mismo hasta que un día el timbre comenzó a sonar tantas veces que comenzó a salir humo de la cajita del timbre de donde sale el sonido. Entonces, mi mamá salió al patio y bajó la palanca de la luz, ya que pudo ocurrir un corto circuito o algo. Desde ahí  ya no hay timbre en mi casa. Para mí es raro que justo sea en la madrugada, pero mis papas no creen en nada.

Tengo entendido que tu hermano fue poseído por un demonio hace dos años, ¿desde ahí no ha pasado nada fuera de lo normal con tu hermano?

No, nada fuera de lo normal, pero tiene pesadillas: sueña que entra a la casa y lo miran unos ojos rojos o, simplemente, sueña con muertos. ¡Cosas feas!

¿Tú qué sentiste en esa semana?

Después de lo que le pasó a mi hermano, he tenido pesadillas con esa voz que tenía él en ese momento. Soñaba que me decía que si seguía contando lo que había pasado o seguía investigando, le iba a pasar algo a la persona que más quería. Además, cuando he estado  durmiendo sentía que ya estaba despierta, pero mi cuerpo seguía dormido, no podía despertarme, trataba de moverme y de gritar mamá o  que alguien me despierte, y no podía abrir los ojos. Hasta que de ahí esperé un rato, me calmé y ya pude abrir los ojos.

 ¿Lo más inexplicable que te haya sucedido?

Una vez se fue la luz de mi casa, y  mi mamá, mi hermano y mi abuelita salieron. Yo estaba entre la entrada de mi sala y el pasadizo; era chiquita y tendría entre cuatro o cinco, años y desde el fondo del pasadizo vi que algo se me acercó; era como una sombra luminosa que se me acercó y me empujó. Y después de eso, ya no recuerdo nada más.

¿En un futuro planeas irte de tu casa o seguir viviendo acá?

Me gustaría destruir toda la casa y volver a construirla porque es antigua. Yo siento que pasan estas cosas ya que es antigua. No siento pesada mi casa o supongo que ya  me he acostumbrado.

Distancias Prudenciales

Publicado por Vanessa Cortés Peralta

<<Pues si te soy sincera, a mi hermana yo apenas la conozco – dice Mari-. No sé qué hace y tampoco sé qué piensa. No sé con qué gente va. Ni siquiera sé si tiene o no preocupaciones…>> (Murakami, Afer Dark,2004, P.202.)

Convivir con alguien no es nada fácil, especialmente si es una convivencia forzosa, específicamente entre hermanos. No acercarse a un hermano por celos puede conllevar a rechazarlo por el resto de la vida. Los celos pueden surgir desde la niñez y perdurar toda una vida; surgen por el favoritismo de algún familiar cercano, como el trato de la madre o del padre. Muchos sentimientos se ven involucrados como la sensación de rechazo, como si tuvieran a su preferido en la familia y, por consiguiente, se siente el segundo o el menos importante.

Además, otro factor muy importante son los gustos que tiene cada uno. Si tienen diferentes formas de ser no van a tener nada de qué conversar, porque sienten que son distintos como para entablar un diálogo. Cada uno adquiere sus propios amigos y ambientes diferentes, en los cuales se sienten cómodos y se va formando una manera de pensar distinta. No se puede olvidar que la diferencia de edades también puede influir en que sean dos extraños conviviendo bajo un mismo techo.

<<…Eri estaba tan ocupada que su agenda rayaba en lo demencial. Posaba como modelo para revistas de adolescentes, recibía un montón de clases y todo el mundo le cantaba las alabanzas. Y, claro, para mí no tenía tiempo. Vamos, que en la época en que más falta me hacía ella no pudo responder a mis necesidades. >>(Murakami, After Dark,2004, P.157)

Al experimentar todo esto se crea un ambiente de independencia. No hablarse, no saludarse, no percatarse de la presencia del otro se vuelve la rutina diaria. Estas acciones hacen que cada uno realice su propio estilo de vida. Es así como se crean las personalidades distintas entre dos hermanos que viven en una misma casa. No es precisamente intolerancia, sino que no saben cómo tratarse uno con otro. Llegando algunas veces hasta el rechazo por pensar que no es querido.

Pese a la independencia que generan los diferentes gustos o los favoritismos de los padres entre los hermanos, existe un sentimiento incapaz de poder ocultarse  por siempre. La soledad. Saber que se tiene un hermano o hermana con la que a duras penas se comparte un saludo forma una sensación de vacío por dentro; por fuera se intenta fingir tranquilidad pese a la tristeza. Este sentimiento tan fuerte va de la mano con el miedo, miedo a estar solo, a no ser necesitado, pensado o extrañado por nadie.

<<Cuando fui pequeña no tenía la menor confianza en mí misma; era muy tímida. Y en la escuela, por eso, los otros niños se metían siempre conmigo; era un blanco fácil. ¿Sabes que aún conservo dentro de mí todas aquellas sensaciones? Incluso sueño a menudo con ello.>>(Murakami, AfterDark, 2004, P. 204)
  
La convivencia tiende a ser vista como un medio por el cual se puede adquirir o fortificar lazos de confianza, cuando realmente puede provocar completamente lo opuesto. El convivir con alguien para algunos es una decisión, pero para otros es una imposición. Esto conlleva a un conflicto tanto interno como externo, es decir, estar supeditado a vivir con alguien por más de dieciocho años genera efectos negativos o positivos en las personas. Entre los negativos tenemos: inseguridad, incomodidad, baja autoestima, agresividad, entre otros.

La persona se volverá insegura si es que en su crecimiento nota que su personalidad es opuesta a la de su hermano, por ejemplo uno es muy extrovertido y el otro es introvertido, o, si es que encuentra o piensa que existe un favoritismo por parte de los padres. La incomodidad se genera al no contar con un nexo conector, ya sea en gustos o en amistades. Por lo tanto, se tiende a evitar la cercanía del otro. Esto trae consigo la baja autoestima o la agresividad cuando realmente todo es producto de una mala comunicación.

No es que los hermanos no se quieran o no se toleren, es que al presentar estas diferencias se tienden a alejar por no saber comunicarse entre sí, eso causa que ocurran mal entendidos, discusiones, maltratos físicos y/o verbales causando la lejanía de ambos,  cuando realmente lo que necesitan o quieren por dentro sea comprensión y compañía.

Cada uno está en una etapa diferente en el mundo interno. La edad no importa: si es un adolescente o un adulto, la separación será de todas maneras definitiva. Al crecer se forman vidas distintas, personalidades propias, que al no saber manejarlas provocan serios daños internos; lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo imposible de cruzar.

Punto de Fuga

Publicado por Vanessa Cortés Peralta


Punto de Fuga es el primer libro de ficción del peruano Jeremías Gamboa. Él cuenta fragmentos de la vida de personajes limeños con gran claridad de detalle, cuando relata sus pensamientos y las locaciones. La proximidad de ellos a la realidad prácticamente no tiene frontera, ya que hace desaparecer la presencia de un escritor y permite creer que se está hurgando entre las páginas de diarios.

El libro se basa en situaciones incómodas en las que la primera reacción por instinto es huir, pero no se puede. Los personajes se encuentran presos en ese lugar que les desagrada tanto, a ese momento imposible de cambiar; se encuentran junto a esas personas insoportables, incluso a veces ni reaccionan por temor a hacerlo.

Un recopilado de anécdotas cotidianas, como la de un joven que vive solo en un edificio de oficinas de aspecto antiguo y que no puede dormir debido al miedo de sentir la presencia de un intruso, por lo que va de madrugada a la casa de un amigo a intentar hacerlo. <<Entre los cojines me pareció advertir que su sombra se expandía y se encogía a una velocidad mucho mayor que la de alguien que respira dormido. Parecía la de alguien que se retuerce de dolor, que se ahoga o que simplemente llora. >> (página 27)

El estilo de escritura al redactar los diálogos es muy personal, sobre todo cuando explicaba el disgusto de una niña por vivir en el Agustino, deseosa de salir de ahí para recorrer las calles de Miraflores. Eso parte de la idea principal de un personaje para explicar el énfasis con la que fue nombrada o la acción que hacía al decirlo, llegando a recrear mejor la imagen mentalmente.

<< -Vístete inmediatamente –le dice su madre, secándose el sudor-. Tienes que acompañar a Beatriz…>> (página 102)

Pese a la gran forma de escritura que posee Jeremías, su imaginación para situar locaciones fue limitada: en la mayoría de sus historias variaba entre Miraflores y San Isidro. Aunque lo emplea solamente por referencia de un distrito, mas no para encasillar a una clase social; de la misma manera lo hace creando personajes que se ven involucrados directa o indirectamente con el mundo periodístico. En una situación forzosa de espera entre un hombre y su padre que no saben tratarse, genera momentos de silencio, cruces torpes de frases sin aliento a medida que pasan las horas esperando una entrevista con el jefe de una revista importante.

El reencuentro de un joven con María José, una vieja amiga de la universidad donde terminaron sus estudios de Ciencias de la Comunicación, se torna incómoda al darse cuenta que han cambiado notablemente tanto física como mentalmente. Se da cuenta que la que era antes considerada como su mejor amiga, pese a la diferencia social, ahora no comparte nada en común con él.

<<En verdad lo prefiguré todo en mi mente antes de verlo, y mientras lo veía me pregunté qué iba hacer en las siguientes horas. Cómo diablos había llegado ahí, a ese sitio rodeado de esos mozos que se paseaban por el jardín sirviendo bocadillos y esas personas que bailaban merengue con vasos de licor o cigarrillos en la mano. >> (página 61)

No dudo que Jeremías Gamboa tiene un largo camino por recorrer en esta nueva faceta como escritor de cuentos. Quizá hasta nos sorprenda con una novela próximamente, la cual espero ansiosa por leer, ya que he leído pocos libros de autores limeños que tengan la capacidad de dar a conocer a un personaje sin ser estereotipado, que se sienta real.

Sofía Coppola

Publicado por Vanessa Cortés Peralta


Sofía Coppola nos brinda un cine casi olvidado por la mayoría de los directores contemporáneos, un cine capaz de mostrar realidad y dar vida a la esencia de un personaje bien estructurado. Luego de un traspié logró encontrar al hombre común que buscó Barton Fink, personaje principal de la película de los hermanos Coen que recibe el mismo nombre. Empezando desde cero puedo imaginarla sin saber qué crear, qué experiencia vivida mostrar, o qué aspecto de su vida utilizar.

Escribió y dirigió su primera película “Vírgenes Suicidas” en el año 1999, basada en la novela de Jeffrey Eugenides. La película da a conocer una familia disfuncional dentro de un entorno ajeno a la realidad, en la cual la menor de cinco hermanas decide suicidarse. El intento de Sofía para seguir el legado de su padre (Francis Ford Coppola, famoso director de Hollywood) la lleva a crear una vaga interpretación de la novela.

La historia se presenta bajo una perspectiva muy femenina, netamente juvenil/romántica. A falta de imaginación para crear personajes que puedan representar bien su papel, emplea a un narrador para que haga ese trabajo y crea personajes carentes de autenticidad: típicas chicas populares clonadas, cinco amigos obsesionados observándolas por un telescopio -¿qué adolescente sociable observa a chicas por un telescopio?-, padres estrictos y religiosos aparentes pertenecientes Opus Dei. Pese a la falta del desprendimiento de sus estereotipos logra dar el mensaje deseado a los espectadores: el paradigma de las familias de la época, teniendo como objetivo primordial la imagen frente a los demás, la ética, la moral y las virtudes religiosas. Ante la devastación de las mismas dentro de casa.

Su dirección, sin embargo, fue muy por encima de mis expectativas. Empleó tiempos muertos que dan a entender que la procesión va por dentro para aquellas personas dichosas de lo superficial. Deja correr la historia con escenas cortas. La música conecta con los adolescentes de la época y recrea momentos cómicos muy ingeniosos. Emplea el sonido externo, ya sea de una televisión o de una clase en conjunto con los personajes logrando una relación entre ambos. Crea con ayuda del director de fotografía una atmósfera cálida en momentos familiares, y otra fría para la muerte de las hermanas.

A inicios del 2004, Coppola demuestra su madurez al escribir y dirigir “Lost in Translation”, reflejándose en sus personajes y exponiendo su aparente desagrado a viajar a países extranjeros con los que no comparte nada en lo absoluto.

Emplea diálogos cortos con imágenes largas que sólo dejan en claro la trama de la historia: la soledad y el desencaje que pueden sentir los protagonistas estando rodeados de gente en un país que no comprenden. Pasada la mitad de la película recién se distinguen diálogos profundos donde los protagonistas comparten sus miedos, deseos, gustos y anhelos, dándose cuenta que sus diferencias hacia ese mundo en el que están sumergidos los asemeja, sin llegar a ser nada más que dos solitarios en compañía.

Creó una historia en la cual el protagonista no se queda con la chica; la deja marchar porque es lo correcto. Dejó de lado al narrador permitiendo que sus propios personajes se presenten, dejó también la toma rápida y se enamoró con los tiempos muertos para demostrar lo difícil que puede ser encajar en un país completamente ajeno al propio. El sonido a cargo de Richard Beggs fue impecable. La recepción, las voces lejanas del bar del hotel, la calle, las máquinas de juegos, todo se sentía muy real.

Le entregó la posta al Director de Arte y Fotografía para reflejar cómo es Tokio desde la perspectiva de un extranjero. Esa realidad mostrada en pantalla es impecable, empleando situaciones cotidianas tan simples y a la vez tan deslumbrantes como lo hizo al colocar a la protagonista frente a la ventana de su hotel con la vista gigantesca de Tokio desde arriba. No hace falta sobrecargar nada. El mensaje de tenerlo todo sumado el sentimiento de ser nada se da a entender automáticamente sin tener que pronunciar palabra alguna.

Aparentemente, su estilo es mostrar personajes que desencajan en su entorno. En el 2010 da vida a “Somewhere”, una película lenta y lineal donde nada desentonará ni nada será de sorpresa. Historia de un hombre que vive sin ser necesitado, sin ser amigo y sin ser querido. No es más que una cara bonita con capacidad de memoria para poder desempeñarse como actor Hollywoodense, hasta que llega su hija y al vivir con él experimenta una muy bien merecida compañía.

Coppola tiene manejo total de todos los recursos para mostrar cómo quiere que se vea su personaje, el atuendo que tiene que tener, qué atmosfera recrear con la luz, qué sonidos captar, qué movimientos de cámara usar; pero sobre todo ha desarrollado gran técnica al emplear tomas largas que sirven más que los diálogos.

Nos brinda un cine con personajes reales. Nos permite conocerlos y ellos nos dejan pertenecer a su mundo y sentirnos parte de su entorno.

Como volar en tierra

Publicado por Vanessa Cortés Peralta


Dicen que para que las personas aprendan a nadar con más facilidad, se les tiene que enseñar desde pequeños. Pero ese no fue mi caso. A los cuatro años, mis padres me matricularon en una escuela de natación durante tres meses y no hacía más que chapotear en la patera.

A medida que fui creciendo no le veía gran problema a no saber nadar, porque no me llamaba la atención o curiosidad. En verano la pasaba en las partes elevadas de la piscina, y en la playa me ponía bajo una sombrilla a escuchar música. Si me daba calor, solo bastaba con ir a la orilla un rato para refrescarme.

Tenía desarrollada como una especie de técnica o rutina para evitar meterme al mar, ya que en repetidos intentos la ola me había revolcado. La experiencia más traumante fue cuando mi mamá me dijo que entre con ella y, cuando apenas pisamos la orilla, una ola gigante me tapó por completo. Mi madre me jaló hacia ella para evitar que el mar me lleve, lo cual, aparte de ser doloroso, creó en mí un miedo tremendo al momento de ingresar al mar.

Realmente nunca se me hizo tan dificultoso aprender algo, pero nadar fue la excepción. Luego de varios intentos me resigné a no poder hacerlo. A mis veintiún años he sido víctima de muchos apodos, como ‘La Aburrida en la Playa, La Monse y La Miedosa’. Aun así nada podía hacer que yo entre al mar.
De pronto, un día volvió a salir el tema de meterme a clases de natación; en primera instancia me negué. Cómo podía ser posible que teniendo veintiún años esté en una clase de natación con puros prenatales. Cada vez la idea se volvía más débil, porque era verano y no podía disfrutar de la piscina como muchos de mis amigos lo hacían.

Así que me decidí a darle una oportunidad más a las clases de natación y fui con mi madre a comprarme el gorro y los lentes. Ambos accesorios me parecían completamente ridículos e innecesarios, pero ahí estuve.

Al llegar el día de mi humillación pública, pensé por un momento en retirarme, porque me daba vergüenza estar en un grupo de niños que no pasaban de los 11 años, además que sus estaturas no pasaban de mi hombro. Sin embargo, afronté la vergüenza y entré. Me puse en una silla y esperé a que terminen de calentar y hacer sus flexiones. Luego, cuando el profesor llamó a todos para que se metan a la piscina, yo me quité la ropa y me quedé con mi traje de baño.

Todas las miradas giraron hacia mí. Lo raro fue que el profesor no hizo ningún gesto más que preguntarme si yo era Vanessa, y decirme que entre a la piscina. Ingresé y tal cual profesor empezó a mandar a sus alumnos dando indicaciones de ejercicios que, para mí, eran tediosos.

Al cabo de media hora, todo cambió. Supe nuevas cosas como estirar mi cuerpo sin hundirme, pero sobre todo a no ser tan ansiosa, ya que eso produciría mi hundimiento. Sin darme cuenta pasaron días y meses, y no solamente aprendí a nadar sino que también amé hacerlo.

La semana siguiente, mi madre me llevó a la playa para que pueda nadar tranquilamente, puesto que el mar ahí es pacífico. Ella se quedó sorprendida al verme nadar. No lo podía creer, ya que lo había intentado durante muchos años y nunca había obtenido éxito.