Punto de Fuga es el primer libro de ficción del
peruano Jeremías Gamboa. Él cuenta fragmentos de la vida de personajes limeños
con gran claridad de detalle, cuando relata sus pensamientos y las locaciones.
La proximidad de ellos a la realidad prácticamente no tiene frontera, ya que hace
desaparecer la presencia de un escritor y permite creer que se está hurgando
entre las páginas de diarios.
El
libro se basa en situaciones incómodas en las que la primera reacción por
instinto es huir, pero no se puede. Los personajes se encuentran presos en ese
lugar que les desagrada tanto, a ese momento imposible de cambiar; se
encuentran junto a esas personas insoportables, incluso a veces ni reaccionan
por temor a hacerlo.
Un
recopilado de anécdotas cotidianas, como la de un joven que vive solo en un
edificio de oficinas de aspecto antiguo y que no puede dormir debido al miedo
de sentir la presencia de un intruso, por lo que va de madrugada a la casa de
un amigo a intentar hacerlo. <<Entre los cojines me pareció advertir que
su sombra se expandía y se encogía a una velocidad mucho mayor que la de
alguien que respira dormido. Parecía la de alguien que se retuerce de dolor,
que se ahoga o que simplemente llora. >> (página 27)
El
estilo de escritura al redactar los diálogos es muy personal, sobre todo cuando
explicaba el disgusto de una niña por vivir en el Agustino, deseosa de salir de
ahí para recorrer las calles de Miraflores. Eso parte de la idea principal de
un personaje para explicar el énfasis con la que fue nombrada o la acción que
hacía al decirlo, llegando a recrear mejor la imagen mentalmente.
<<
-Vístete inmediatamente –le dice su madre, secándose el sudor-. Tienes que
acompañar a Beatriz…>> (página 102)
Pese
a la gran forma de escritura que posee Jeremías, su imaginación para situar
locaciones fue limitada: en la mayoría de sus historias variaba entre
Miraflores y San Isidro. Aunque lo emplea solamente por referencia de un
distrito, mas no para encasillar a una clase social; de la misma manera lo hace
creando personajes que se ven involucrados directa o indirectamente con el
mundo periodístico. En una situación forzosa de espera entre un hombre y su
padre que no saben tratarse, genera momentos de silencio, cruces torpes de
frases sin aliento a medida que pasan las horas esperando una entrevista con el
jefe de una revista importante.
El
reencuentro de un joven con María José, una vieja amiga de la universidad donde
terminaron sus estudios de Ciencias de la Comunicación, se torna incómoda al
darse cuenta que han cambiado notablemente tanto física como mentalmente. Se da
cuenta que la que era antes considerada como su mejor amiga, pese a la
diferencia social, ahora no comparte nada en común con él.
<<En
verdad lo prefiguré todo en mi mente antes de verlo, y mientras lo veía me pregunté
qué iba hacer en las siguientes horas. Cómo diablos había llegado ahí, a ese
sitio rodeado de esos mozos que se paseaban por el jardín sirviendo bocadillos
y esas personas que bailaban merengue con vasos de licor o cigarrillos en la
mano. >> (página 61)
No
dudo que Jeremías Gamboa tiene un largo camino por recorrer en esta nueva
faceta como escritor de cuentos. Quizá hasta nos sorprenda con una novela
próximamente, la cual espero ansiosa por leer, ya que he leído pocos libros de
autores limeños que tengan la capacidad de dar a conocer a un personaje sin ser
estereotipado, que se sienta real.
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